lunes, 25 de enero de 2010

Los patéticos problemas de un adolescente

¿Se le llamará adolescente porque adolece? No lo sé, pero seguro que lo hace, esta primera entrada tratará sobre los achaques de los que nosotros los adolescentes tanto nos quejamos.
¿De qué tanto nos quejamos? A veces estamos totalmente relajados y parece que nada nos puede hacer daño, de repente semana de exámenes, entregar todos los trabajos el día del examen; en el salón una se crean métodos innovadores en el "arte" de copiar, la presión fluye en el aula, se respira tensión emanada por todos aquellos que buscan tener una buena calificación, para tener un buen promedio, para tener una buena universidad-o conseguir algún permiso-, y para tener un buen trabajo, como si de todo ello dependiera un examen. Increíblemente (en la mayoría) lo que menos importa es la información, y aun menos el conocimiento, qué importa, hemos pasado el examen.

Todos los exámenes que hemos hecho en nuestra vida, ¿habrá valido la pena esa angustia? Cuando nuestro cuerpo se cobre las desbeladas y ese 10 ó 6 se convierta en algún problema de salud con nombre rimbombante ¿qué diremos? Por si no fuera ya poco justo en esa semana hubo broncas con la pareja, eso nos duele más y toma más nuestro interés el arreglar cualquier problema de esta índole antes que estudiar para cualquier examen. La importancia que le dan los padres, "chavas hay muchas, preocúpate por tus estudios", no sé los demás pero yo estoy seguro que tendré más exámenes que chicas en mi vida. Un adolescente, la presión de dejarlo todo al último, la de haberla regado en algo con su novia, la tensión que se crea con sus padres y todo lo demás que uno se pueda imaginar. A la semana siguiente todo se habrá resuelto (de una u otra forma) y estaremos tranquilos, o quizás aun inquietos.

Ahora somos adolescentes, nos quejamos, y parece que es en lo que somos mejores -o al menos más insistentes- ya pasados unos años tedremos exámenes que impliquen sueldos, sostener a una bella familia, ¿copiaremos en esos exámenes? ¿nos preocuparemos por los problemas amorosos? ¿nos quejaremos con alguien (algún dios, el BFF, el maestro, el perro)? ¿tomaremos esa preocupación y la convertiremos en úlcera? ¿o simplemente terminará en un valemadrismo? ¿A la semana siguiente todo se habrá resuelto?

Quizás esto no parezca más que otra queja. No sé lo que sea, espero lo hayan disfrutado. Este blog será... un blog cuyos fines aún no he decidido.

IAN

Los comentarios se aprecian.